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Arquitectura
bioclimática

Sol, viento y masa térmica como material de proyecto para República Dominicana y el Caribe: orientación, aleros, ventilación cruzada, mezclas de pared y techos para paneles solares.

Edición 2026 Hemisferio norte · trópico Ventilación cruzada Uso libre con crédito
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Qué es diseñar bioclimático

Es hacer que la geometría del edificio —su orientación, sus aberturas, su masa— resuelva la mayor parte del confort térmico antes de que se necesite un ventilador, una estufa o un aire acondicionado. No es un estilo: es dejar que el sol y el viento trabajen gratis, todos los días, durante toda la vida útil de la casa.

Este manual sirve tanto para un arquitecto que dimensiona un alero con transportador como para quien autoconstruye a ojo, en República Dominicana y el resto del Caribe. Ambos necesitan lo mismo: entender de dónde viene el sol, de dónde viene el viento, y cómo botar el calor de la casa antes de decidir una sola abertura.

El punto de partida de todo el manual Estamos en el hemisferio norte, en latitud tropical (18°–20° N aproximadamente en RD). Eso fija de entrada, sin necesidad de calcular nada, tres hechos que se desarrollan en los próximos capítulos: la fachada norte es la más fresca de la casa durante casi todo el año; la fachada sur recibe sol más parejo y más intenso; y la fachada oeste es la más castigada de todas, porque su sol de tarde llega cuando el aire ya viene caliente desde la mañana. Casi todo este manual —orientación, aleros, mezcla de pared, techos— es la consecuencia práctica de esos tres hechos aplicados al clima cálido-húmedo del Caribe, donde la tarea es botar calor, no retenerlo.
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El sol en el Caribe: estamos en el hemisferio norte

RD y el resto del Caribe están en el hemisferio norte, en una franja tropical entre los 10° y los 23° de latitud norte. Esa sola ubicación explica por qué el sol se comporta distinto acá que en el resto del mundo, y por qué la fachada sur es la que hay que vigilar.

La Tierra tiene su eje inclinado 23.45° respecto al plano de su órbita. Esa inclinación es la que hace que el sol, visto desde un punto fijo, se desplace durante el año entre el Trópico de Cáncer (23.45° norte, en el solsticio de junio) y el Trópico de Capricornio (23.45° sur, en el solsticio de diciembre) — el Caribe queda prácticamente debajo de esa franja. La altura del sol al mediodía solar, para cualquier latitud, se calcula con una sola fórmula:

Altura solar al mediodía α = 90° − |φ − δ|
φ = latitud del lugar (positiva al norte, negativa al sur) · δ = declinación solar (+23.45° en el solsticio de junio, −23.45° en el de diciembre, 0° en los equinoccios).
RD / CARIBE — VISTA HACIA EL SUR casa S N muro sur = el que más sol recibe — — sol de diciembre (α≈48°) sol de junio (α≈85°, casi cenital)
Visto desde República Dominicana, el sol siempre pasa hacia el sur del observador al mediodía (con la excepción breve del paso cenital, ver más abajo). Por eso el muro sur es estructuralmente el que más radiación acumula durante el año.

Referencia de latitud en el Caribe

LugarLatitudα mediodía, sol alto (jun.)α mediodía, sol bajo (dic.)
Santo Domingo, RD≈ 18.5° N≈ 85°≈ 48°
Samaná, RD≈ 19.2° N≈ 86°≈ 47°
Santiago de los Caballeros, RD≈ 19.5° N≈ 87°≈ 47°
San Juan, PR / Kingston, JM≈ 18.0–18.5° N≈ 85°≈ 48°
La Habana, CU≈ 23.1° N≈ 90°≈ 44°
El dato tropical que sorprende En RD el sol de mediodía nunca baja de ~47°–48°: se mantiene alto todo el año. Es tan cercano al cenit en junio (~85°) que unos días alrededor del solsticio el sol pasa técnicamente al norte del cenit al mediodía (paso cenital, propio de los trópicos) y las sombras se acortan al mínimo o se invierten brevemente hacia el sur. Fuera de esos pocos días, la regla práctica se mantiene todo el año: el sol pega más fuerte del lado sur. Esto tiene una consecuencia directa que se retoma en el capítulo 5: en el trópico, el sol de mediodía casi nunca es el problema de asoleamiento — el problema son los ángulos bajos de la mañana y la tarde, sobre todo del lado oeste.
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Orientación de fachadas: norte fresco, sur y oeste calientes

Con la latitud del capítulo anterior ya resuelta, la consecuencia para el proyecto se puede decir sin fórmulas: en RD y el Caribe cada fachada tiene un comportamiento térmico distinto y previsible, y se puede diseñar en función de eso.

FachadaComportamiento solar en RD/CaribeUso recomendado
NorteLa más fresca de la casa: recibe sol directo solo unas semanas al año, cerca del solsticio de junio, y muy rasanteLa fachada de mayor superficie vidriada y mayor apertura sin miedo — dormitorios, estar, cualquier espacio de permanencia larga
SurLa que recibe sol más parejo y más intenso durante casi todo el año (capítulo 2) — pero es un sol relativamente alto, fácil de tapar con un alero bien calculadoAlero generoso y bien calculado (capítulo 5); buena para espacios de uso diurno con protección — cocina, galería, lavadero
EsteSol bajo por la mañana, con el aire todavía fresco; sombra propia toda la tardeBuena para espacios de uso matutino (cocina, desayunador); el sol bajo de la mañana no se controla con alero horizontal
OesteLa fachada más castigada de las cuatro: sombra toda la mañana, y sol bajo e intenso toda la tarde, justo cuando el aire exterior ya acumuló calor todo el díaMinimizar superficie vidriada; si no se puede evitar, resolver con parasoles verticales o vegetación — nunca solo con alero horizontal
Lo que un alero no puede resolver Las fachadas este y oeste reciben el sol casi horizontal —a menos de 20°–30° sobre el horizonte— durante buena parte del año. Un alero horizontal no puede tapar un sol que pega casi de frente: ahí la solución es reducir el área de vidrio, usar parasoles verticales, o interponer vegetación caduca o siempre verde según convenga. Esto es válido para las cuatro fachadas, pero es en el oeste donde más se paga el error de ignorarlo.
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Vientos prevalentes del Caribe: los alisios

La orientación solar se calcula con una fórmula; la orientación al viento se mide en el propio terreno, porque un mismo alisio regional cambia de intensidad y de matiz de valle en valle y de costa en costa.

PeríodoViento dominanteConsecuencia de diseño
Temporada húmeda (mayo–noviembre)Alisios del noreste, más marcados y constantes; traen humedad desde el AtlánticoAberturas principales de ventilación orientadas al NE cuando el terreno lo permite — es la ventana de mejor ventilación cruzada del año
Temporada seca (diciembre–abril)Los alisios se debilitan, aire más estableMenor ventilación natural disponible: el diseño de aberturas no puede depender solo del alisio, conviene reforzar con efecto chimenea (capítulo 11)
Temporada ciclónica (jun.–nov., pico ago.–oct.)El régimen de alisios se altera por completo ante un sistema tropicalEl mismo NE que refresca a diario es, en un huracán, el viento de diseño estructural del Manual 02 — las aberturas grandes de ventilación necesitan protección (contraventanas) para esos días

Cómo medir el viento del propio terreno, sin instrumentos

El conflicto que hay que resolver, no ignorar El viento de ventilación deseado (NE) y el viento estructural de diseño de huracán no siempre coinciden con la orientación solar ideal del capítulo 3 —el sitio puede tener el frente NE mirando hacia donde conviene sombrear, por ejemplo—. No hay una regla universal para ese conflicto: se prioriza según cuál de los tres —sol, viento de confort, viento estructural— pesa más en ese terreno concreto, y se compensa lo demás con los recursos de los capítulos 5 y 9 (aleros, parasoles, muros deflectores).
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Aleros y parasoles: la matemática de la sombra

El alero correcto no es "grande" ni "chico": es el que tapa el sol que no querés y deja pasar el que sí, en las fechas que importan. Eso se calcula, no se estima a ojo.

alero, proyección P α verano (alto) α invierno (bajo) H sombra total sobre el vidrio en verano sol entra hasta el fondo en invierno
P = H ÷ tan(α). Con H = distancia vertical desde el borde del alero hasta el punto que se quiere sombreado, y α = altura solar al mediodía en la fecha crítica (la de sol más alto, para dimensionar la sombra total de verano).

Ejemplo resuelto — ventana sur en Santo Domingo, φ ≈ 18.5° N

En un clima que nunca necesita ganancia solar —a diferencia de un clima frío, acá no hay estación del año en la que convenga dejar entrar sol directo— el criterio de diseño cambia: el alero se dimensiona contra el peor caso, que es el sol más bajo del año, no el más alto. Ventana con H = 1.00 m desde el borde inferior del alero hasta el punto que se quiere totalmente sombreado:

Paso 1 — dimensionar contra el sol más bajo del año (diciembre, α ≈ 48°) P = 1.00 ÷ tan(48°) = 1.00 ÷ 1.11 ≈ 0.90 m de alero cubre la ventana por completo incluso en el mediodía de sol más bajo del año.
Paso 2 — verificar contra el sol de junio (α ≈ 85°) Con ese mismo alero de 0.90 m, la sombra que proyecta en junio cae 0.90 × tan(85°) ≈ 10 m hacia adentro — es decir, sombra total y de sobra durante todo el resto del año. Un alero dimensionado para el peor caso tropical sobra en las demás fechas, lo cual acá es exactamente lo que se busca.

Por qué esta cifra coincide con el alero del Manual 01

El resultado de ~0.90 m para una ventana de 1 m de alto cae justo en el rango superior de los 60–90 cm que el Manual 01 recomienda para el alero de una casa de adobe en RD. No es casualidad: ese rango empírico —pensado ahí sobre todo por la lluvia horizontal del trópico— también resuelve, con este cálculo, el sol más bajo del año. Lluvia y sol bajo empujan el alero tropical en la misma dirección: más ancho que el de cualquier clima templado.

El error de copiar un alero de otro clima Un alero angosto y preciso, calculado con la lógica de un clima frío (bloquear el sol alto de verano, dejar pasar el sol bajo de invierno), es la lógica invertida para el Caribe: acá no hay "sol de invierno" que se quiera aprovechar, así que el sol bajo —el más difícil de tapar— hay que bloquearlo también, no dejarlo pasar.
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Ventanas: tamaño, posición y el vidrio como problema

La ventana cumple dos funciones que compiten entre sí: dejar entrar luz y sol, y ser el punto más débil de toda la envolvente térmica. El vidrio conduce calor muchas veces más rápido que un muro de tierra de 30 cm.

Tamaño según la fachada

Ventanas generosas en las fachadas fáciles de sombrear del capítulo 3 —norte sobre todo, sur bien protegida por alero— siempre acompañadas de alero o parasol; nunca grandes superficies de vidrio sin sombra en fachada este y, sobre todo, oeste. En RD el vidrio nunca trabaja solo: siempre necesita su alero, su parasol o su vegetación asociada.

Posición: la altura importa tanto como el área

Una ventana con el antepecho a la altura del cuerpo de una persona sentada o parada (aprox. 0.90–1.10 m) capta el viento a la altura donde realmente se siente en la piel; una ventana alta (banderola cerca del cielorraso) sirve para extraer aire caliente acumulado, no para confort directo. Ambas cumplen roles distintos y se retoman en el capítulo 8.

El vidrio como problema, no como solución, en el trópico Un vidrio grande sin protección es la superficie que más calor deja pasar hacia adentro de toda la envolvente, muchas veces más rápido que un muro de tierra de 30 cm. En un clima que solo necesita botar calor, la estrategia por defecto es minimizar vidrio sin protección y maximizar aberturas con alero, parasol o rejilla que ventilen sin dejar entrar sol directo.
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El flujo de aire cruzado: la física en una frase

El viento no "entra" a una casa porque sopla contra ella: entra porque el lado de donde sopla queda a más presión que el lado opuesto, y el aire se mueve de la presión alta a la presión baja a través de cualquier abertura que encuentre en el camino.

Cuando el viento choca contra una fachada, se frena y se acumula: ese lado queda a presión positiva. Al rodear el edificio, el aire se acelera y se despega en el lado opuesto, generando ahí una succión —presión negativa—. Esa diferencia de presión, no la "fuerza" del viento en sí, es lo que empuja el aire a través de las aberturas de un lado al otro. Es la misma física por la que un techo puede salir volando hacia arriba en un huracán (Manual 01, capítulo 2): succión, no empuje.

La consecuencia de diseño más importante de este manual Sin una salida en el lado de succión, una entrada en el lado de presión no sirve de mucho: el aire entra, se estanca y sale por la misma abertura sin barrer el interior. La ventilación cruzada exige presión positiva de un lado y succión del otro, con un camino despejado entre ambas.
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Diseñar para el viento: reglas de la ventilación cruzada

Después de la física del capítulo 7 vienen las proporciones concretas que separan una habitación bien ventilada de una que solo parece tener ventanas.

Profundidad del ambiente

ConfiguraciónProfundidad máxima recomendada
Ventilación de un solo lado (aberturas en una sola pared)≤ 2.5 × la altura de cielorraso
Ventilación cruzada (aberturas en paredes opuestas o en L)≤ 5 × la altura de cielorraso

Con cielorraso de 2.60 m, eso da un límite de 6.5 m de profundidad ventilada de un solo lado y 13 m con cruzada. Pasado ese límite, el centro del ambiente deja de recibir movimiento de aire efectivo por más ventanas que tenga en los extremos.

Tamaño de entrada y salida: dos objetivos que compiten

Salida más chica que la entrada

Acelera el aire al pasar por la abertura más angosta (efecto tobera). Da más velocidad sobre la piel de quien está cerca de esa salida — útil cuando el objetivo es confort directo de las personas, no renovar todo el volumen de aire.

Salida igual o más grande que la entrada

Maximiza el caudal total que atraviesa el ambiente por unidad de tiempo — la recomendación estándar cuando el objetivo es barrer calor y humedad de todo el volumen, más que la sensación puntual de brisa.

No son reglas contradictorias: son dos objetivos distintos. Un dormitorio busca velocidad sobre la cama (salida angosta apuntada); una cocina o un ambiente húmedo busca caudal total (salida amplia).

Altura de entrada y salida

Entrada baja, a la altura del cuerpo (capítulo 6), para que el movimiento de aire se sienta donde están las personas. Salida alta, cerca del cielorraso, para que además del empuje del viento se sume el efecto chimenea del capítulo 11: el aire caliente ya quiere subir y salir por sí solo.

≤2.5×hprofundidad máxima con ventilación de un solo lado
≤5×hprofundidad máxima con ventilación cruzada real
~1.5 °C

Una ventilación cruzada bien resuelta mantiene el interior apenas por encima de la temperatura exterior — del orden de 1.5 °C más, frente a los varios grados de un ambiente cerrado o mal ventilado.

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Cuando el viento no pega de frente

Casi ningún terreno real permite alinear al mismo tiempo la fachada ecuatorial ideal del capítulo 3 con el viento dominante del capítulo 4. Hay que resolver el desvío, no ignorarlo.

viento a 45° muro deflector (ala) salida (succión) el ala redirige el viento angulado hacia la abertura de entrada
Un muro deflector (wing wall) que sobresale junto a la abertura de entrada intercepta el viento que llega angulado y lo redirige hacia adentro, recreando artificialmente la presión positiva que se perdería si el viento pegara casi paralelo al muro.
Margen aceptable sin corrección Una abertura de entrada sigue funcionando razonablemente bien con viento que llega hasta ±45° respecto a la perpendicular de la fachada. Más allá de ese ángulo, sin un muro deflector, una pérgola lateral o vegetación que redirija el flujo, la abertura deja de generar presión positiva efectiva.

Cuando el conflicto entre sol y viento es imposible de resolver con geometría del propio edificio, la solución de menor costo suele ser el muro deflector o la vegetación (un seto o una hilera de árboles que actúan como el "ala" de la figura), antes que forzar la orientación completa del edificio en contra del recorrido solar ideal.

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Ventilación en planta: los muros interiores

Una entrada y una salida bien calculadas se anulan si un tabique interior corta el camino entre ambas. La ventilación cruzada se diseña en planta, no solo en cada corte de fachada por separado.

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El efecto chimenea como refuerzo

Cuando no hay viento —horas de calma, típicas del mediodía en muchos climas— el edificio todavía puede generar su propio movimiento de aire con la diferencia de densidad entre el aire caliente y el frío.

El aire caliente pesa menos y sube. Si existe una salida en la parte más alta posible del edificio —un monitor de techo, una torre de viento, una claraboya operable, o simplemente la banderola alta del capítulo 8— ese aire caliente escapa por arriba y genera una succión que atrae aire más fresco por las aberturas bajas, incluso sin una sola ráfaga de viento exterior. Cuanto mayor la diferencia de altura entre la entrada baja y la salida alta, más fuerte el tiro térmico.

Los dos motores trabajan juntos En un día con viento, la diferencia de presión del capítulo 7 domina. En un día calmo, el efecto chimenea toma el relevo. Un buen diseño de ventilación no depende de uno solo: combina salidas altas (que sirven a los dos efectos a la vez) con entradas bajas orientadas al viento dominante cuando lo hay.
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Masa térmica: el otro lado de la ventilación

Ventilar y acumular masa térmica no son estrategias que se usan siempre al mismo tiempo: en clima cálido con mucha amplitud térmica entre el día y la noche, se usan en momentos opuestos del día.

La técnica se llama enfriamiento por purga nocturna (night flush): de noche, con el aire exterior más fresco, se abre todo para ventilar a fondo y enfriar la masa de los muros y el piso; durante el día, con el exterior ya caliente, se cierra la casa y esa masa fría —ya cargada de "frío" de la noche anterior— retrasa el ingreso de calor durante buena parte del día. Es la misma física de la masa térmica del Manual 01 y del Manual 03, aplicada al ritmo de 24 horas en vez de al ciclo de un horno.

Cuándo conviene y cuándo no, en RD La purga nocturna funciona bien donde hay amplitud térmica diaria marcada — zonas de montaña y valles interiores (Cordillera Central, Constanza, Jarabacoa), donde la noche baja bastante más que en la costa. En la costa caribeña húmeda, con poca diferencia entre la temperatura de la noche y la del día, la ventilación cruzada continua (capítulos 7 a 10) rinde más que depender de la masa térmica: ahí conviene ventilar siempre, de día y de noche, en vez de cerrar la casa en algún momento.
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Mezclas de pared según orientación

La misma distinción refractario/aislante del Manual 03 —pensada ahí para un horno— se aplica a escala de envolvente de vivienda: cada fachada recibe un castigo solar distinto según su orientación, y la mezcla de la pared puede responder a eso en vez de ser igual en las cuatro caras.

FachadaEstrategia de pared en RD/Caribe
NorteMuro liviano o macizo, sin restricción: recibe muy poco sol directo en todo el año (capítulo 2), así que es el lugar sin riesgo para concentrar masa si se la quiere por otro motivo (estructura, inercia general, acústica)
EsteMasa moderada + revoque claro tolerable con algo de sombra; sol intenso pero de corta duración, con el aire todavía fresco de la mañana — el riesgo es menor que en el oeste por naturaleza
SurMasa moderada solo si el alero calculado en el capítulo 5 la mantiene sombreada todo el año; revoque claro que refleje radiación en vez de absorberla. Sin esa sombra garantizada, mejor muro liviano y bien aislado
OesteNo es "agregar masa": es sombra obligatoria primero — parasol vertical (capítulo 5) que lo proteja del sol más agresivo del día (tarde, con el aire ya caliente acumulado). Donde esa sombra no se pueda garantizar a largo plazo, muro liviano y bien aislado en todo su espesor, no muro macizo expuesto
Por qué el oeste pesa distinto que el este, aunque reciban "la misma" cantidad de sol El muro este se calienta con el aire de la mañana todavía fresco. El muro oeste recibe su sol más fuerte a media tarde, cuando el aire exterior ya viene acumulando calor todo el día: la misma dosis de radiación solar cae sobre un ambiente térmico de partida mucho más desfavorable. En clima cálido, el oeste es sistemáticamente la fachada más castigada del edificio — y precisamente por eso es la que menos tolera masa sin protección, no la que más masa debería llevar.
La masa no busca al sol, lo evita — y si el muro va a ser macizo igual, sombra + revoque interior aislante Un muro pesado que recibe sol directo sin sombra hace lo que el capítulo 12 describe como el fallo típico de la costa húmeda: acumula calor de tarde y lo entrega puertas adentro durante la noche, que es exactamente lo que no se busca en este clima. Por eso el norte es el lugar sin riesgo para la masa, y el oeste — la fachada más castigada — es donde menos conviene ponerla sin blindaje: si por estructura o diseño ese muro va a ser de tierra maciza de todos modos, la sombra del parasol es la primera barrera, obligatoria; como segunda barrera, un revoque interior aligerado con fibra (paja picada, aserrín, cascarilla de arroz) sobre la cara interior de ese mismo muro baja su conductividad y frena buena parte del calor que la sombra no llegó a bloquear. Se aplica como revoque de pocos centímetros, nunca como sustituto estructural del muro, y nunca como reemplazo de la sombra — es un respaldo. Donde no se pueda garantizar sombra confiable a largo plazo, la opción más robusta es no usar tierra maciza en esa fachada: un sistema liviano con relleno aislante (quincha o bahareque con tierra alivianada, ver Manual 05) evita el problema de raíz en vez de compensarlo después.
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Techos: inclinación, orientación y paneles solares

El techo ya es, por el Manual 01, la pieza más exigida de la casa frente al huracán. En RD, cada vez más, también es la estructura que sostiene los paneles solares — y ahí entran en tensión dos criterios que casi nunca se piensan juntos.

Orientación del techo para los paneles

En el hemisferio norte, un arreglo fotovoltaico fijo produce más energía anual mirando al sur verdadero (acimut 180°) — consistente con todo lo dicho en los capítulos 2 y 3 sobre cuál es la fachada que más sol recibe. Es importante calibrar contra el sur geográfico, no el sur de una brújula: la declinación magnética local puede desviar varios grados y una brújula sin corregir apunta a un sur ligeramente distinto. Conviene verificar con GPS, mapa o la posición del sol al mediodía solar.

Inclinación del panel: la regla de la latitud

Regla general Inclinación óptima ≈ latitud del lugar. Para RD (18°–19° N), eso da una inclinación de panel de 18°–19° — con un piso de 10°–15° como mínimo en cualquier zona tropical, no por energía sino para que el agua de lluvia escurra bien y el panel se autolimpie de polvo; por debajo de ese piso el agua se empoza y el panel ensucia más rápido.

El conflicto real: el techo huracanado no tiene la pendiente del panel óptimo

La pendiente de techo más aerodinámica frente a viento de huracán —la que menos succión genera— ronda los 30°, sobre todo en techos a cuatro aguas. Eso es casi el doble de la inclinación solar óptima de RD (18°–19°). Montar los paneles sobre una estructura propia, angulada al óptimo solar, gana algo de producción — pero esa misma estructura, al sobresalir del plano del techo, es exactamente la superficie que un viento de huracán levanta primero.

panel a ras del techo (≈30°) viento no encuentra borde que levantar panel sobre rack angulado (≈18°) borde expuesto = primer punto de falla viento viento
El mismo viento que en el panel a ras del techo se desliza sobre una superficie continua, en el panel sobre rack angulado encuentra un borde y una cámara de aire debajo — el mecanismo clásico de succión y arranque en huracán.
La decisión práctica para zona de huracán En RD y el Caribe, priorizar el montaje a ras del plano del techo (aunque quede por encima del ángulo solar óptimo) y un anclaje de nivel certificado para viento huracanado, antes que perseguir el último punto porcentual de producción con una estructura angulada que sobresale. La referencia de anclaje más exigente y más citada en la región es la Notificación de Aceptación (NOA) de Miami-Dade, el estándar de facto para sistemas de montaje solar en zona de huracán en todo el Caribe. Un sistema con esa certificación, instalado a ras de un techo de ~30°, produce algo menos que el óptimo teórico de 18°–19° — la diferencia es pequeña; la diferencia en riesgo frente a un huracán no lo es.

Sombra propia entre paneles y entre secciones del techo

En un techo a varias aguas, una sección puede sombrear a otra en las horas de sol bajo (capítulos 2 y 3): conviene reservar la vertiente sur —la de mejor exposición todo el año en RD— para el arreglo solar, y verificar que ningún tramo más alto del propio techo, tinaco, antena o árbol proyecte sombra sobre los paneles a media mañana o media tarde, cuando más aporta la generación.

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La casa como sistema, no como suma de trucos

Cada capítulo anterior es una pieza. El proyecto real las ordena en una secuencia de decisiones, no las aplica todas a la vez ni todas con el mismo peso.

  1. Ubicar el sol (capítulo 2): estamos en el hemisferio norte, la fachada sur recibe el sol más parejo del año y el oeste el más agresivo.
  2. Medir el viento propio del sitio (capítulo 4) — el alisio del NE, no el de la región en general.
  3. Resolver el conflicto entre orientación solar ideal y viento dominante (capítulo 9) con la geometría del edificio o con elementos exteriores (muros deflectores, vegetación).
  4. Dimensionar aberturas y aleros con la matemática de los capítulos 5, 6 y 8 para cada fachada.
  5. Elegir la masa de cada muro (capítulo 13) según su orientación real.
  6. Definir el techo (capítulo 14): pendiente para huracán, y si va a llevar paneles solares, orientación sur y montaje a ras antes que rack angulado.
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Errores comunes de la bioclimática de aficionado

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Normativa y responsabilidad

Las estrategias de este manual son de diseño pasivo y no reemplazan un estudio de asoleamiento y viento específico del terreno para un proyecto de escala mayor, ni el cálculo de cargas térmicas de un profesional cuando el programa lo justifica (vivienda de uso intensivo, edificios públicos, clima extremo). Los ángulos solares y las cifras de viento de este documento son de referencia general por latitud y región; para un proyecto definitivo conviene verificar con datos de la estación meteorológica más cercana al terreno.

Alcance del manual Este documento no sustituye el diseño de un arquitecto o de un especialista en confort térmico para proyectos que deban cumplir una norma de eficiencia energética específica. Sirve como base técnica de criterio para autoconstrucción y para el anteproyecto de un profesional.
A

Anexo A · Tablas y cómputo rápido

A.1 · Altura solar al mediodía — fórmula y tabla

Fórmula α = 90° − |φ − δ| · φ = latitud (+N/−S) · δ = +23.45° (jun.) / 0° (equinoccios) / −23.45° (dic.)
LugarLatitudα junioα diciembre
Santo Domingo18.5° N85.0°48.1°
Samaná19.2° N85.7°47.3°
Santiago de los Caballeros19.5° N86.0°47.0°
La Habana23.1° N89.6°43.4°

En todos los casos, la fachada que más sol recibe en el año es la sur (capítulo 2).

A.2 · Alero — cómputo directo

Fórmula de proyecciónP = H ÷ tan(α)
Haltura desde el borde del alero hasta el punto a sombrear (m)
αaltura solar al mediodía en la fecha crítica (tabla A.1)
Verificaciónrepetir el cálculo con el α de la estación opuesta y confirmar que la sombra resultante no tape la ventana por completo

A.3 · Ventilación cruzada — checklist de diseño

#Punto a verificarOK
1Profundidad ventilada ≤ 5× la altura de cielorraso (cruzada) o ≤ 2.5× (un solo lado)
2Entrada baja (≈0.9–1.1 m) y salida alta definidas, no dos aberturas a la misma altura
3Tamaño de salida decidido a propósito: angosta (velocidad) o amplia (caudal)
4Camino despejado en planta entre cada entrada y su salida
5Ángulo del viento dominante respecto a la fachada de entrada verificado (<45° u con muro deflector)
6Banderolas o rendijas en tabiques que cortan el camino de aire
7Aberturas grandes en cara expuesta a viento estructural, protegidas o reforzadas

A.4 · Decisión rápida de mezcla de pared por fachada

FachadaEstrategia
NorteLiviano o macizo, sin restricción — poca ganancia que gestionar
EsteMasa moderada + revoque claro, con algo de sombra
SurMasa moderada solo si el alero garantiza sombra todo el año; si no, liviano y bien aislado
OesteSombra obligatoria primero (parasol vertical); si es macizo igual, + revoque interior aislante. Si no hay sombra garantizada, liviano y bien aislado, no macizo expuesto

A.5 · Techo y paneles solares — referencia rápida

Pendiente de techo más aerodinámica frente a huracán≈ 30°
Inclinación óptima de panel solar en RD (≈ latitud)18°–19°
Piso mínimo de inclinación de panel (autolimpieza)10°–15°
Orientación de panelSur verdadero (acimut 180°), no sur magnético
Referencia de anclaje para viento huracanadoCertificación equivalente a NOA Miami-Dade
Criterio en zona de huracánPriorizar montaje a ras del techo sobre rack angulado al óptimo teórico
Alcance del anexo Las cifras de latitud y ángulo solar están redondeadas a un decimal y calculadas con la fórmula estándar de altura solar al mediodía; no reemplazan una carta solar de sitio para proyectos que lo justifiquen. Los valores de viento y las cifras de techo/paneles son de referencia general — verificar siempre contra la observación directa del terreno (capítulo 4) y contra la ficha técnica del instalador o fabricante de paneles.